EL ARCO IRIS

EL ARCO IRIS

LA SEÑAL DEL PACTO CON NOÉ DE NO VOLVER A DESTRUIR LA TIERRA CON UN DILUVIO – Génesis 9:8 Dios dijo a Noé y a sus hijos: 9 “Miren, voy a hacer una alianza con ustedes y con sus descendientes después de ustedes; 10 y también con todos los seres vivientes que están con ustedes: aves, animales domésticos, y fieras salvajes, en una palabra, con todas las bestias de la tierra que han salido del arca. 11 El pacto que contraigo con ustedes es que en adelante ningún ser viviente morirá por las aguas del diluvio, ni habrá nunca más diluvio que destruya la tierra.” 12 Y Dios dijo: “Esta es la señal de la alianza que establezco entre ustedes y yo, y con todo animal viviente que esté con ustedes, por todas las generaciones que han de venir: 13 Pongo mi arco iris en las nubes para que sea una señal de mi alianza con toda la tierra.*  14 Cuando yo cubra de nubes la tierra y aparezca el arco en las nubes, 15 me acordaré de mi alianza con ustedes y con toda criatura que tiene vida, y nunca más habrá aguas diluviales para acabar con toda carne. 16 Pues el arco estará en las nubes; yo al verlo me acordaré de la alianza perpetua de Dios con toda carne, o sea, con todo ser animado que se mueve sobre la tierra.” 17 Y dijo Dios a Noé: “Esta es la señal de la alianza que yo he establecido entre mí y todo ser terrestre.”
*13 Este modo de hablar parece que da a entender que antes del diluvio no había Arco Iris. Dejando varias reflexiones, quieren sostener algunos esta inteligencia del texto por la razón de que las aguas superiores al firmamento, que, cayendo, fueron la causa principal del diluvio, impedían antes la vista del arco (Martini). Pero parece más natural decir que lo que antes había sido un efecto meramente de la lluvia, quiso el Señor que fuese después como una prenda visible de su promesa.
La alianza con Noé, cuya señal es el arco iris, se extiende a toda la creación: la alianza con Abrahán, cuya señal será la circuncisión, no afectó más que a los descendientes del patriarca, Génesis 17; bajo Moisés, se limitará exclusivamente a Israel, con la obediencia a la Ley como contrapartida, Éxodo 19:5; 24:7-8, y especialmente la obediencia del sábado, Éxodo 31:16-17.
Con el “arco” se hace referencia al arco iris. El sol que reaparece después de una lluvia torrencial proyecta los colores del espectro hacia la atmósfera y, al unir cielo y tierra, simboliza su reconciliación.
Espectro: fantasma. // En física: Distribución de la intensidad de una radiación en función de una magnitud característica, como la longitud de onda, la energía o la temperatura.

A TRAVES DE NOÉ, DIOS/JESÚS LLAMARON A LA CONVERSIÓN, PERO DESOYERON EL MENSAJE Y PERECIERON EN EL DILUVIO

Mateo 24:37 Cuando venga el Hijo del Hombre sucederá lo mismo que aconteció en tiempos de Noé. 38 En aquellos días del diluvio, los hombres seguían comiendo, bebiendo y casándose, hasta el mismo día en que Noé entró en el arca, 39 y no se daban cuenta. De repente, vino el diluvio y se los llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del Hombre. Ver también Lucas 17:26/27.
1º Pedro 3:18 Miren como Cristo murió una vez a causa del pecado. Siendo él santo, murió por los malos para conducirnos a Dios. Murió según la carne y resucitó según el Espíritu. 19 En ese momento, fue a predicar a los espíritus que estaban prisioneros; 20 eran los que se habían negado a creer cuando Dios demoraba en castigar al mundo, en tiempos de Noé. Mientras tanto, Noé construía el arca en la que el pequeño grupo de ocho personas se salvaron de en medio de las aguas. 21 Aquella agua representaba el bautismo que ahora nos salva; que no consiste en limpiar el cuerpo sino en pedirle a Dios una conciencia limpia por la resurrección de Cristo Jesús.
Comentario: En este párrafo encontramos muy desarrollado lo referente a la “bajada de Cristo a los infiernos” de que habla nuestro credo. Pablo recordaba esta creencia en Efesios 4:9: Cristo, entre su muerte y su resurrección bajó, no al infierno, por supuesto, sino al lugar llamado en ese tiempo “de los Muertos”. Esta era una manera de afirmar que Cristo reunió a los muertos de los tiempos antiguos para introducirlos consigo en el paraíso. Pero esta creencia se expresa con conceptos de ese tiempo que ahora hemos dejado atrás. También Pedro habla, según la manera de expresarse de ese tiempo, de los hombres pecadores del tiempo de Noé y que eran para los judíos el ejemplo de los que pecan por irresponsabilidad y no se preocupan realmente de la voluntad de Dios. Y sin embargo, Cristo los salvó: vino para todos. La redención ha de corresponder al amor universal y misericordioso de Dios. Se notará la comparación entre el diluvio y el bautismo: el agua hace desaparecer un mundo viejo, una vida de pecado: el hombre que llega a Cristo empieza una vida nueva, afanándose por una “conciencia pura”.
Purgatorio: en la doctrina católica, estado en el cual las almas de los justos que abandonan el mundo libres de culpa se purifican mediante la expiación de sus pecados para quedar dispuestas a su admisión en la plena felicidad del Paraíso. Si bien el purgatorio es un dogma de fe desde tiempos muy posteriores a los bíblicos- concretamente desde el concilio de Trento, celebrado entre 1545 y 1563-, en las Sagradas Escrituras se citan episodios en los que queda implícita la creencia de que los justos han de expiar sus culpas menores tras su muerte. También en el Nuevo Testamento aparecen alusiones veladas a la noción del purgatorio. Tal es el caso de la primera Epístola a los Corintios, en la que San Pablo afirma que hay quien “desde luego, se salvará, pero como quien pasa por fuego.” (Ver 1º Corintios 3:15).
UNA VISIÓN DEL PORVENIR LLENA DE ESPERANZA: EL DIOS QUE CABALGA EN LAS NUBES SE DARÁ A CONOCER A TODAS LAS NACIONES – Salmo 68:18 Los carros de Dios son miles y miles: con ellos venció el Señor; del Sinaí vino a su santuario. 19 Allí subiste, oh Dios, llevando prisioneros, recibiste hombres como ofrenda: hasta los rebeldes tendrán que permanecer a tu lado. 20 ¡Bendito sea el Señor todos los días! Él nos soporta, el Dios salvación nuestra. 21 Este Dios es un Dios que nos salva, el Señor sabe librar de la muerte.
Efesios 4:9 ¿No está escrito: subió a las alturas, llevó cautivos, y dio sus dones a los hombres?* 9 Subió, ¿qué quiere decir, sino que antes había bajado a las regiones inferiores de la tierra? 10 El mismo que bajó, subió después por encima de los cielos, para llenarlo todo.
1º Pedro 4:6 Pues el Evangelio sirve aun a los que mueren*; aunque reciban en su cuerpo la condenación propia de la condición humana, viven en espíritu para Dios.
*6 A las almas de los que murieron arrepentidos en tiempo del diluvio; o a los idólatras pecadores.
JESÚS DESTRUYÓ EL ODIO EN LA CRUZ- Efesios 2:14 Él es nuestra paz*. Él ha destruido el muro de separación, el odio, y de los dos pueblos ha hecho uno solo. En su propia carne 15 destruyó el sistema represivo de la Ley e hizo la paz; reunió a los dos pueblos en él, creando de los dos un solo hombre nuevo. 16 Destruyó el odio en la cruz y, habiendo hecho de los dos un solo pueblo, los reconcilió con Dios por medio de la misma cruz. 17 Vino como evangelizador de la paz: paz para ustedes que estaban lejos, y paz para los judíos que estaban cerca. 18 Y por él los dos pueblos llegamos al Padre en un mismo Espíritu. 19 Así, pues, ya no son extranjeros ni huéspedes, sino ciudadanos de la ciudad de los santos; ustedes son de la casa de Dios. 20 Están cimentados en el edificio sobre cuyas bases son los apóstoles y profetas, y cuya piedra angular es Cristo Jesús. 21 En él se ajustan los diversos elementos, y la construcción se eleva hasta formar un templo santo en el Señor. 22 En él ustedes se van edificando hasta ser un santuario espiritual de Dios.
*14 Jesucristo es “nuestra paz” porque él reconcilió al mundo pecador con Dios, y a los hombres entre sí. La imagen del “muro” encierra una alusión al muro que separaba el atrio de los paganos del recinto reservado a los judíos en el Templo de Jerusalén, y simboliza la división entre los dos pueblos, eliminada por la cruz de Cristo.
Arco Iris:  Arco de colores que se forma en el cielo por la proyección de la luz solar refractada en la lluvia. Aunque en el Antiguo Testamento el arco y las flechas de Yavé dan un significado a la expresión “arco iris” relacionada con la ira de Dios, cuando tras el diluvio universal apareció en el cielo, este fenómeno atmosférico pasó a contemplarse como un símbolo de la benevolencia del Creador (Génesis 9:11-17). Ambas interpretaciones son, en realidad, complementarias, ya que el iris que llega después de la lluvia puede significar también la ira de Dios en contra de las aguas que padecieron los coetáneos de Noé en representación de toda la humanidad. En la Biblia, este arco colorido refleja la luz en torno al trono de Dios y a la cabeza del ángel.

EL PROFETA EZEQUIEL VE LA GLORIA DE YAVÉ. LOS SERES VIVIENTES

Ezequiel 1:1 En el año treinta, el día quinto del cuarto mes, encontrándome entre los desterrados, a orillas del río Quebar, se abrió el cielo y contemplé visiones divinas. 2 El día quinto del mes, el año quinto de la deportación del rey Joaquim, 3 la palabra de Yavé fue dirigida al sacerdote Ezequiel, hijo de Buzi, en el país de los caldeos, a orillas del río Quebar. Yavé puso su mano sobre mí. 4 Yo miré: un viento huracanado venía del norte. Vi una gran nube: en medio de ella un fuego ardiente irradiaba luz, y el centro era como de metal incandescente. 5 En medio del fuego había cuatro seres vivos. Tenían la misma forma: 6 cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas. 7 Sus piernas eran rectas, con pezuñas como las de buey; brillaban como bronce pulido. 8 Bajo sus alas (en los cuatro costados) tenían manos de hombre. Las alas de los cuatro 9 se tocaban unas con otras. Al andar no se volvían a ningún lado; iban derecho siguiendo una de las caras. 10 Vistos de frente, los cuatro seres tenían aspecto humano, pero la cara derecha de su cuerpo era cara de león, y su cara izquierda, cara de toro. Los cuatro tenían también una cara de águila. 11 Sus alas estaban desplegadas hacia arriba; cada uno tenía dos alas que se juntaban con las de sus compañeros, y dos alas que le cubrían el cuerpo. 12 Cada uno de ellos iba derecho siguiendo una de sus caras, iban hacia donde el espíritu los empujaba y al caminar no se daban vuelta. 13 Entre los seres había como carbones ardientes: se diría que había un baile de antorchas entre esos seres; el fuego iluminaba, y del fuego surgían relámpagos. 14 Esos seres   iban y venían como el relámpago.  15 Al mirar bien esos seres, vi que, en el suelo había una rueda al lado de cada uno de ellos. 16 Esas ruedas centelleaban como piedras preciosas, y las cuatro tenían la misma forma. Cada rueda era doble: parecía como dos ruedas entrecruzadas. 17 De este modo podía avanzar en las cuatro direcciones, sin tener que dar vuelta. 18 Tenían una llanta muy grande de aspecto aterrador, porque las cuatro tenían ojos por todo el derredor. 19 Cuando los seres avanzaban, las ruedas avanzaban al lado de ellos; cuando los seres se elevaban desde la tierra, las ruedas también se elevaban. 20 Los seres iban adonde el Espíritu quería, y las ruedas también iban allá porque el espíritu que estaba en los seres estaba también en las ruedas. 21 Cuando ellos avanzaban, éstas avanzaban; cuando se detenían, se detenían éstas; cuando se elevaban desde la tierra, las ruedas igual se elevaban, porque el espíritu del ser estaba también en cada una de las ruedas. 22 Por encima de los seres se veía como una plataforma de cristal resplandeciente; 23 bajo la plataforma sus alas se erguían paralelas unas a otras. 24 Oí entonces el ruido de sus alas, como el ruido de aguas caudalosas, como la voz de Dios Todopoderoso. Cuando caminaban se sentía un ruido como de tempestad, como el estruendo de una multitud; cuando se detenían replegaban sus alas. 25 Un ruido se oía desde la plataforma que estaba encima de sus cabezas. 26 Sobre ésta se veía como una piedra de zafiro en forma de trono y, en esta forma de trono, a un ser que tenía la apariencia humana* en su parte superior. 27 Lo vi como rodeado de metal incandescente, de la cintura para arriba, y de la cintura para abajo, era un fuego que proyectaba luz. 28 La luz que lo rodeaba tenía el aspecto del arco iris* que se ve entre las nubes en los días de lluvia. Esta visión era una imagen de la Gloria de Yavé*, cuando lo vi me tiré de bruces al suelo; oí entonces una voz que me habló.

*26 Un ser que tenía la apariencia humana: Y, llegado a lo más íntimo de Dios, la última imagen será una apariencia de hombre, porque todo el poder de Dios viene de su ser misterioso y personal a cuya imagen fue hecho el hombre – Ver Génesis 1:26/27 de la Torá con el comentario de Rashí: “Y pues todo lo demás fue creado por medio de la Palabra Divina mientras que por así decirlo el hombre fue creado directamente con las manos de Dios. Y creó Dios al hombre con su imagen, es decir con su molde hecho específicamente para él: es la imagen del aspecto espiritual de su Creador. Conforme a nuestra semejanza: es decir para comprender y esclarecerse.”

*28 El arco iris alrededor del trono de Dios puede considerarse como un hermoso símbolo de la divina Misericordia, la cual ordena siempre aun los mismos castigos y adversidades que envía a los hombres al mayor bien de éstos, o a la salvación de los escogidos.
*28 Los Israelitas temían ver el rostro de Yavé; por eso casi siempre Dios les mostraba su “gloria”, es decir, las señales exteriores que rodean y revelan su persona (Ver Éxodo 33:18-22, etc.). La gloria de Yavé es, pues, la señal de su presencia. Habitualmente tiene la apariencia de una nube luminosa, Éxodo 16:10; Ezequiel 43:1-5; aquí la nube va acompañada de una especie de silueta humana brillante y radiante.
Los cuatro seres vivientes: estos extraños seres recuerdan a los Karibu asirios (cuyo nombre corresponde al de los Querubines del arca- Ver Éxodo 25: 18 en ad.), seres de cabeza humana, cuerpo de león, patas de toro y alas de águila, cuyas estatuas custodiaban los palacios de Babilonia. Estos siervos de los dioses paganos son enganchados aquí al carro del Dios de Israel: expresión extraña de la trascendencia de Yavé.  Los “cuatro Seres” del Apocalipsis [Apocalipsis 4:7-8, etc.], vuelven a tomar los rasgos de los cuatro seres de Ezequiel. La tradición cristiana ha hecho de ellos los símbolos de los cuatro evangelistas.
La Gloria de Yavé es el centro de las energías del universo: pensemos que el número cuatro representa al cosmos, así como el número tres, a la divinidad. Los querubines, que no tienen nada que ver con los “querubines” de las pinturas religiosas, eran en las tradiciones de Israel los corceles del carro de Yavé (1º Samuel 4:4; 2º Samuel 22:11). Ezequiel estaba en Mesopotamia, donde desde hacía siglos los querubes se alineaban a la entrada de los templos; de ahí que la visión les devuelva su forma original, puesto que combinaban los rasgos de león, de toro, de águila, y de los guerreros asirios.
Aquí los querubes se convierten en seres vivos, impetuosos, que rodean y protegen el misterio de Yavé. Las ruedas entrecruzadas que van en todas direcciones, indican la acción de Yavé a través del universo. En ellas se juntan los ojos, que lo ven todo, y la movilidad, que no conoce descanso. El evangelista Juan usará a su manera las imágenes de esta visión en Apocalipsis 4. La Gloria de Yavé debía habitar en el Templo de Jerusalén, pero aquí manifiesta su capacidad de juntar todas las partes del mundo.
QUERUBINES- Ezequiel 10:1 En ese momento vi que en la plataforma, por encima de los querubines, había una piedra de zafiro en forma de trono.
20 Eran los mismos seres que había visto debajo del Dios de Israel junto al río Quebar, y reconocí que eran querubines.
Querubín: vocablo hebreo de incierto origen, que algunos relacionan con un término asirio que significa “alto”, “grande” y “bendito”. No obstante, se piensa que eran seres y no símbolos. Constituyen el segundo coro de la primera jerarquía de entre los nueve coros de ángeles.
EZEQUIEL RECIBE SU MISIÓN- Ezequiel 2:3 Entonces oigo que me dice: “Hijo de hombre, te envío donde los Israelitas, a un pueblo de rebeldes que se ha rebelado contra mí; ellos y sus padres me han sido infieles hasta el día de hoy. 4 Te envío donde esa raza de cabezas duras y de corazones obstinados para que les digas: ¡Esta es la palabra de Yahvé…! 5 Te escucharán o no te escucharán- porque son una raza de rebeldes-pero sabrán que hay un profeta en medio de ellos.
Sirácides 43:11 Contempla al arco iris y bendice al que lo hizo; ¡qué hermoso es con todos sus colores! 12 Traza en el cielo un círculo de gloria, un arco que fue extendido por las manos del Altísimo.
Sirácides 50:5 ¡Que majestuoso se veía cuando salía de detrás del velo del Templo, rodeado de su pueblo! 6 Era como la estrella matutina en medio de las nubes, como la luna llena en toda su plenitud; 7 como el sol que ilumina el Templo del Altísimo, como el arco iris cuya luz transfigura las nubes.
Comentario: sepamos apreciar esta larga semblanza del sumo sacerdote Simón. Ben Sirá, que ejerció responsabilidades y conoció la vida, no tiene vergüenza de expresar su gran admiración por las ceremonias del Templo. Como a cualquier creyente judío, los vestidos sagrados, la música y las ceremonias solemnes le revelaban algo del mundo de Dios, que es esplendor, alegría, fiesta, alabanza.
LA GLORIA DE YAVÉ- Éxodo 24:16 La Gloria de Yavé estaba bajando sobre el Sinaí, y la nube lo envolvió durante seis días. Al séptimo día, El llamó a Moisés de en medio de la nube. 17 La Gloria de Yavé estaba en la cumbre del monte y los hijos de Israel la veían semejante a un fuego ardiente. 18 Moisés entró en la nube mientras subía al monte.
Comentario: La “gloria de Yavé”, en la tradición sacerdotal, es la manifestación de la presencia divina. Es un fuego que se distingue claramente, aquí y en el Capítulo 40:34-35, de la nube que lo acompaña y lo envuelve. Estos rasgos están tomados de las grandes teofanías que se desarrollan en el marco de una tempestad (Éxodo 19:16), pero se impregnan de un sentido superior: esta brillante luz, cuyos reflejos irradiará el rostro de Moisés (Éxodo 34:29), expresa la majestad inaccesible y temible de Dios, y puede aparecer con independencia de toda tempestad (33:22). La “gloria” llena la Tienda recién levantada (40:34-35), como también tomará posesión del templo de Salomón (1º Reyes 8:10-11). Ezequiel ve como abandona Jerusalén en vísperas de su destrucción (Ezequiel 9:3; 10:4-18, etc.) y vuelve al nuevo santuario (Ezequiel 43), pero esta “gloria” es para él una luminosa apariencia humana (Ezequiel 1:26-28). En otros textos, especialmente en los Salmos, la Gloria de Yavé expresa únicamente la majestad de Dios o el honor que se le debe, a menudo con un matiz escatológico (Éxodo 15:7) o también su poder milagroso; ver la “gloria” de Jesús (Juan 2:11; 11:40).
Teofanía: en sentido estricto teofanía significa aparición o manifestación de Dios, bien en figura humana, bien acompañada de especiales fenómenos naturales o cósmicos. Por extensión, el término también se aplica a la manifestación de cualquier ser celeste. En el Nuevo Testamento, el término es sustituido frecuentemente por el de epifanía que, entre otras cosas, llega a designar la manifestación de Dios acaecida en la venida de Cristo y también la “parusía” o segunda venida al final de los tiempos. La descripción de la teofanía ha dado lugar a una específica forma literaria, el relato teofánico, entre cuyos elementos característicos hay que destacar la descripción de la manifestación, su escenificación grandiosa y espectacular y la reacción de sorpresa, temor y pequeñez que provoca en los destinatarios. Los ejemplos más típicos los encontramos en la sección del Sinaí (Éxodo 19:34), en algunos relatos de vocación profética (1º Reyes 19; Isaías 6), en textos apocalípticos y en los relatos sinópticos de la transfiguración (Marcos 9:2-3 y par.) Apocalipsis. Revelación.
DÉJAME VER TU GLORIA- Éxodo 33:18 Moisés dijo a Yavé: “Por favor, déjame ver tu Gloria.” * 19 Y El le contestó: “Toda mi bondad va a pasar delante de ti, y yo mismo pronunciaré ante ti el Nombre de Yavé. Pues tengo piedad de quien quiero, y doy mi preferencia a quien la quiero dar.” 20 Y agregó Yavé: “Pero mi rostro no lo podrás ver, porque no puede verme el hombre y seguir viviendo. * 21 Mira este lugar junto a mí. Te vas a quedar de pie sobre la roca* y, 22 al pasar mi Gloria, te pondré en el hueco de la roca y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. 23 Después sacaré mi mano y tú entonces verás mis espaldas; pero mi rostro no se puede ver.”
*18 El Génesis presentaba a Abraham conversando con Dios con toda sencillez, pero ciertamente se trataba de un mundo de imágenes. Aquí Dios se manifiesta a Moisés de una manera espiritual, aun cuando el autor tenga que expresar con palabras e imágenes lo que está más allá de las imágenes.
“Déjame ver tu Gloria” : Dios no se dejará ver, sino que él mismo pronunciará su Nombre, o sea, dejará impreso su Poder y Gloria en aquellos que lo quieren ver.
*20 Es tan grande el abismo entre la indignidad del hombre y la santidad de Dios (Ver Levítico 17:1), que el hombre debería morir con solo ver a Dios o con solo oírle (Éxodo 19:21; 20:19; Levítico 16:2; Deuteronomio 5:24-26, etc.). Por esto Moisés (Éxodo 3:6), Elías (1º Reyes 19:13), y los mismos serafines (Isaías 6:2), se cubren la cara ante Yavé. Al quedar con vida después de ver a Dios, se experimenta una agradecida admiración (Génesis 32:31) o un temor religioso (Jueces 6:22/23; 13:22). Es un favor singular que Dios hace especialmente a Moisés como “amigo” suyo y a Elías, que serán testigos de la Transfiguración de Cristo, teofanía del Nuevo Testamento (Mateo 17:3). En el Nuevo Testamento, la “Gloria” de Dios (Ver versículo 18 y Éxodo 24:16), se manifiesta en Jesús (Juan 1:14, 2º Corintios 4:4-6, etc.), pero solo Jesús ha contemplado a Dios su Padre (Juan 1:18; 6:46; 1º Juan 4:12).
*21 “Te vas a quedar de pie sobre la roca” Es decir, en la soledad, desprendido y despierto a la espera de la Gloria de Yavé.
“Te pondré en el hueco de la roca” …extinguiré en ti imágenes, razón y sentimientos.
“Te cubriré con mi mano” y quedarás suspenso de mi sola presencia.
“Tú verás mis espaldas” … solo entonces sabrás que has estado con Dios.
Yavé pronuncia su nombre, dejándolo grabado en lo más profundo del espíritu, y ese Nombre es el conocimiento de la experiencia de su misericordia infinita. Al finalizar este encuentro ya no le queda a Moisés ambición o deseo personal alguno: solamente le importa que se realice el proyecto de Dios de entregar a los hombres la herencia divina. Véase asimismo Elías en el monte Horeb: 1º Reyes 19:13.
EL TRONO EN EL CIELO- Apocalipsis 4:1 Después de esto miré y vi una puerta abierta en el cielo y la voz que antes había oído semejante a una trompeta me decía: “Sube aquí y te mostraré lo que va a suceder enseguida.” 2 En ese mismo momento me tomó el Espíritu: vi un trono colocado en el cielo y alguien sentado en el trono. 3 El que estaba sentado parecía de jaspe y cornalina, y un arco iris de color esmeralda rodeaba el trono, 4 y en ellos están sentados veinticuatro ancianos con vestiduras blancas y coronas de oro en la cabeza. 5 Del trono salen relámpagos, voces y truenos. Ante el trono arden siete antorchas, que son lo siete espíritus de Dios. 6 Un estanque transparente como cristal se extiende delante del trono. Cuatro Seres Vivientes, llenos de ojos por delante y por detrás, ocupan el espacio entre el trono y lo que hay a su alrededor. 7 El primer Ser Viviente se parece a un león, el segundo a un toro, el tercero tiene un rostro como de hombre y el cuarto es como un águila en vuelo. 8 Cada uno de los cuatro Seres Vivientes tiene seis alas llenas de ojos alrededor y por dentro, y no cesan de repetir día y noche: Santo, santo, santo, es el Señor Dios, el Todopoderoso, el que era, es y ha de venir. 9 Cada vez que los Seres Vivientes dan gloria, honor y acción de gracias al que está sentado en el trono y que vive por los siglos de los siglos, 10 los veinticuatro ancianos se arrodillan ante el que está sentado en el trono, adoran al que vive por los siglos de los siglos y arrojan sus coronas* delante del trono diciendo: 11 Vuelvan a ti, Señor y Dios nuestro, la gloria, el honor y el poder, pues tú lo mereces. Tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.
Comentario: Antes de desarrollar su visión de la historia, Juan nos muestra el centro inmutable de donde provienen todas las cosas y los acontecimientos, y a donde vuelven. Pues de nada nos servirán las advertencias si no estamos decididos a enfrentar los acontecimientos, y para eso debemos saber primero adónde vamos y porque luchamos. Nos lo dirá la presente visión.
Una puerta abierta en el cielo (1): Estas palabras tenían entonces un sentido preciso, el de una visión concedida al profeta (comparar con “los cielos se rasgaron para Él” en el bautismo de Jesús- Marcos 1:10). Según las ideas de aquel tiempo, por encima de la bóveda azulada están las “aguas superiores”, que son el piso de otro cielo, el verdadero, donde reside Dios. Esas son aludidas con el mar transparente como el cristal (6).
Vi un trono…y alguien sentado en el trono (2). Ese alguien invisible del que irradian luz y vida es el ser divino contemplado en su fuente primera, que es el Padre. No tiene rostro que se pueda describir, pero todos los elementos de la naturaleza están reunidos para expresar algo del ser divino: fuerza imponente del temporal, poder fascinante del fuego, pureza y frescura del agua.
Los Ancianos son los santos del Antiguo Testamento que representan al pueblo fiel (ver Isaías 24:23). Los cuatro animales, o más bien seres, designan a espíritus celestes, en la tradición de la visión de Ezequiel (Ezequiel 1). Son figuras poéticas para expresar lo más noble, robusto, sabio y rápido. Fijan sus ojos, siempre despiertos, en el seno del Ser divino y derraman las energías de Dios por todo el universo. En siglos posteriores, el arte cristiano acostumbró a representar con ellos a los cuatro evangelistas: Mateo, el hombre; Marcos, el león; Lucas, el toro; y Juan, el águila.
Estamos, pues, en el Templo celestial, y Juan lo ve como una transfiguración del único templo que conoce, el de Jerusalén. Los ancianos son 24, como lo eran las clases de los sacerdotes; los animales han reemplazado a las serpientes aladas que eran los Serafines de Isaías (Isaías 6), y los Kerubines de Ezequiel; el mar ocupa el lugar de la gran pileta del Templo, llamada también “mar” (1º Reyes 7:23). Y todo a lo largo del libro, la liturgia celestial seguirá con arpas, con trompetas y con incienso.
No cesan de repetir: Santo, santo, santo (8). Este es el primero de los himnos que leemos en el Apocalipsis. Al centro, del que partió la historia del mundo, solamente vuelve la acción de gracias al Padre. ¿Qué haremos en el cielo? Todo será admiración, alabanza y descubrimiento asombrado de la infinidad de Dios.
*10 Lo que Dios es y hace da pie a una solemne celebración litúrgica. Los cuatro seres vivientes (totalidad de las creaturas) y los veinticuatro ancianos (totalidad del pueblo de Dios) se quitan sus coronas y las depositan al pie del trono de Dios. Lo hacen porque Él es el único que ostenta el poder y la soberanía sobre todos. Dios, pues, es insuperable en su trascendencia y capacidad de actuar. A pesar de que la postración es expresión de temor sagrado, propio del que se halla en la presencia del Santo (Isaías 6:5), lo que motiva la adoración no es el temor, sino la grandeza de Dios puesta al servicio de la humanidad. Dios no vive centrado en su esplendor. Crea y conduce acontecimientos conforme a su voluntad de salvar a la humanidad. Su iniciativa es de amor y busca una respuesta de amor.
DESCRIBE EL NACIMIENTO DE SATANÁS EN EL TRONO DE DIOS (LA CAIDA DEL REY DE TIRO*)Ezequiel 28:11 Se me comunicó otra palabra de Yavé: 12 “Hijo de hombre, entona esta lamentación contra el rey de Tiro. Le dirás esta palabra de Yavé: tú eras la obra maestra, lleno de sabiduría y de una belleza perfecta. 13 Vivías en el Edén, en el jardín de Dios, sobre ti solo había piedras preciosas: cornalina, topacio y diamante, crisólito, ónix y jaspe, zafiro, malaquita, esmeralda, con aros, pendientes labrados en oro, desde el día en que fuiste creado. 14 Te puse de guardia, como a un Querub, en la montaña santa de Dios: permanecías allí yendo y viniendo entre las piedras de fuego. 15 Desde el día en que fuiste creado, tu conducta había sido perfecta, hasta el día en que el mal se anidó en ti. 16 (De tanto comerciar te llenaste de violencia y pecaste); entonces te barrí de la montaña de Dios: liquidé al Querub, que vigilaba entre piedras de fuego. 17 Estabas muy orgulloso de tu belleza: tu belleza te hizo perder la sabiduría; por eso te tiré al suelo, para que fueras un espectáculo para los reyes de la tierra. 18 De tantas riquezas y ganancias deshonestas, profanaste el lugar sagrado, hice brotar fuego de ti que te devoró; no dejé de ti más que cenizas por el suelo, en presencia de los que te miraban. 19 A todos los que te conocían en el extranjero se les cortó la respiración; tu no inspiras más que terror, ya no te verán más”.
*Era entonces Itobaal II. Pero el poema, más que a un personaje histórico, se dirige a una personificación del poderío de la ciudad. Por una acomodación espontánea, la tradición cristiana ha aplicado a menudo este poema a la caída de Lucifer. Ver 28:2; Isaías 14:13.
Comentario: El jardín del Edén. Recordemos este rasgo característico de la cultura de esos países, a saber, que cada clan o nación está asociado a un padre, o a un príncipe, o a un fundador que encarna el destino de su pueblo. En la Biblia, es el padre de la humanidad quien estaba en el jardín; aquí, es el príncipe de Tiro. Y él, además, era el querub, el ángel o animal sagrado guardián del jardín de los dioses. Como en 16:49 y 17:24, el gran pecado es la adoración de uno mismo. Todo lo que se diga de él será verdad para la ciudad de Tiro.
¿CÓMO CAÍSTE ESTRELLA BRILLANTE? – Isaías 14:12 ¿Cómo caíste desde el cielo, estrella brillante, hijo de la Aurora? ¿Cómo tú, el vencedor de las naciones, has sido derribado por tierra? * 13 En tu corazón decías: “Subiré hasta el cielo y levantaré mi trono encima de las estrellas de Dios, me sentaré en la montaña donde se reúnen los dioses, allá donde el norte se termina; * 14 subiré a la cumbre de las nubes, seré igual al Altísimo.” 15 Más, ¡ay!, has caído en las honduras del abismo, en el lugar adonde van los muertos. 16 Los que te ven se fijan en ti y dicen al verte: “Este es el hombre que espantaba a la tierra, que hacía temblar a los reinos, 17 que convertía al mundo en un desierto, que destruía las ciudades y nunca abría la cárcel a sus presos.” Leer completo.
*12 Aquí el soberano recibe dos epítetos divinos: “estrella brillante” [“estrella de la mañana” en griego] e “hijo de la aurora”. El primero “Lucifer” en latín, ha originado la aplicación de este versículo al ángel caído: Satán sería el ángel Lucifer. Y se completaba esta interpretación con extractos de Ezequiel 28:12-17. El Apocalipsis retomará la tradición del ángel caído para darle un sentido más preciso en el marco del plan cósmico de Dios centrado en Cristo.
*13 Alusión a los “montes del Norte” (el monte Ararat del Arca de Noé) que, según la tradición del Oriente medio, eran la residencia de los dioses.
Ezequiel 16:49 ¿Cuál fue el pecado de tu hermana Sodoma? Era orgullosa, comía bien y vivía sin preocupaciones, ella y sus hijas no hicieron nada por el pobre y el desgraciado. 50 Se volvieron arrogantes, hicieron lo que me desagrada, por eso las hice desparecer como tú lo has visto.
Ezequiel 17:24 Todos los árboles del campo sabrán entonces que Yo Soy Yavé: Yo rebajo al árbol que se eleva y levanto al árbol humillado; seco al árbol verde y hago florecer el árbol seco; Yo Yavé lo dije y lo haré.
EL ANTICRISTO- 2º Tesalonicenses 2:3 No se dejen engañar de ninguna manera. Primero tiene que producirse la apostasía y aparecer el adversario de la religión, el instrumento de la perdición, 4 el rebelde que se pone por encima de todo lo que es considerado divino y sagrado, que incluso pondrá su trono en el templo de Dios para mostrar que él es Dios. Leer completo.

ANTES DEL REGRESO DE CRISTO HABRÁ UNA “APOSTASÍA”, ES DECIR, UN ABANDONO DE LA FE A ESCALA MUNDIAL.

EL PREÁMBULO DEL JUICIO. LA INVASIÓN DE LOS PODERES INFERNALES. DESENCADENAMIENTO DE LOS FLAGELOS DE LA VIOLENCIA Y DE LA GUERRA. ¿Y TODO ESO SIN QUE SE CONVIERTAN LOS PECADORES? – Apocalipsis 9:15 Y fueron soltados los cuatro ángeles que esperaban la hora, el día, el mes y el año para exterminar a la tercera parte de la humanidad. 16 El número de los soldados de a caballo era de doscientos millones; es el número que oí. 17 Así vi a los caballos y a los que los montaban: tenían corazas color fuego, jacinto y azufre; las cabezas de los caballos son como cabezas de leones y de sus bocas sale fuego, humo y azufre. 18 La tercera parte de la humanidad fue exterminada por estas tres plagas: fuego, humo y azufre, que salían de la boca de los caballos. 19 Es temible la boca de los caballos, pero también lo son las colas. Pues las colas son como serpientes y terminan en cabezas con las que causan daño. 20 Pero los sobrevivientes, los que no fueron exterminados por estas plagas, no renunciaron a sus prácticas: continuaron adorando a los demonios, con esos ídolos de oro, plata, bronce, piedra y madera, que no pueden ver, oír ni caminar. 21 No se arrepintieron de sus crímenes, ni de sus brujerías, ni de su inmoralidad sexual, ni de sus robos.
Fuego: en más de una ocasión tiene en la Biblia el significado natural de elemento físico destinado a quemar o destruir una cosa (Josué 8:8-19/21; Juan 15:6). Pero también con mucha frecuencia es utilizado como símbolo de la presencia de Dios. En cuanto tal símbolo ambivalente: puede designar a un Dios que protege y bendice (Números 9:15; Hechos 2:3), o bien a un Dios que purifica y castiga (Jeremías 23:29; Amós 1:4; 2:5); puede emplearse para significar la fuerza interior del amor (Lucas 12:49), o para aludir simbólicamente al castigo de los malvados en el más allá, castigo cuya naturaleza precisa nos es más bien desconocida (Mateo 9:42/47). Castigo. Símbolo.
Humo: producto que en forma gaseosa se desprende de una combustión incompleta, y se compone de vapor de agua, ácido carbónico y carbón en polvo. // Vapor que exhala de cualquier cosa que fermenta. //  Vanidad, presunción, altivez.
Azufre: uno de los elementos químicos mejor conocidos de la antigüedad. En el Antiguo Testamento se encuentran referencias a los yacimientos del cercano oriente (los yacimientos de Edom aparecen en el libro de Isaías). Además, también eran conocidos los manantiales de aguas sulfurosas del valle del Jordán, sobre todo los del lago Tiberíades y los del Yamuq. El olor fuerte y penetrante que produce al azufre al arder al aire, inspiró numerosos pasajes de las Sagradas Escrituras. Así, en el Pentateuco se cuenta que la destrucción de Sodoma, Gomorra, Admá y Seboyim fue causada por una lluvia de fuego y azufre, pasaje que algunos eruditos intentan explicar como un fenómeno natural producido por la emisión de gases sulfurosos de alguno de los yacimientos de la región (Génesis 19:24-25). En numerosos fragmentos escatológicos aparece la misma imagen, como en el Apocalipsis, donde se dice que los caballos exhalan humo, fuego y azufre.
Los colores del azufre [visión creada por la IA]: el azufre elemental es de color amarillo pálido en estado sólido, pero puede variar entre amarillo verdoso, pardo o anaranjado dependiendo de las impurezas o la forma en que se encuentre. Cuando se calienta, el azufre líquido puede volverse de un rojo sangre y, al quemarse, produce una llama azul.
SE ANUNCIA EL CUMPLIMIENTO INMINENTE DEL PLAN MISTERIOSO DE DIOS- Apocalipsis 10:1 Vi después otro ángel formidable que bajaba del cielo envuelto en una nube; el arco iris rodeaba su cabeza, su cara era como el sol y sus piernas como columnas de fuego. 2 En su mano tenía un librito abierto. Colocó el pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra 3 y gritó su anuncio con voz tremenda, parecida al rugido del león; al momento los siete truenos* entregaron su propio mensaje.
*3 Los truenos, voz de Dios- Salmo 29:3-9.
Comentario: Un mensajero o ángel viene del cielo con una doble finalidad: entregar a Juan un librito abierto (Nota a 9:13-21) e informar de que, al sonido de la séptima trompeta, se cumplirá el plan salvador de Dios. Se presenta revestido de poder y de elementos propios de teofanías o manifestaciones de Dios (nube, arco iris, sol o fuego). Los truenos encarnan la voz del Señor, que convoca a su juicio. Por tanto, comienzan a cumplirse en su totalidad los designios de Dios ya conocidos por los profetas y escritos en el Libro que solo el Cordero pudo abrir (5:1). Una vez revelados estos acontecimientos, Juan tiene que anunciarlos. Su conocimiento es dulce, pero su aceptación implica una laboriosa interiorización (10:9, ver Ezequiel 2:8-3; 3). No siempre el plan de Dios agrada a quien lo anuncia ni a sus destinatarios, y así lo experimentaron los profetas del Antiguo Testamento (Jeremías 20:8-9). El triunfo de Dios llega por el sufrimiento, tal como se manifestó en la cruz de Jesucristo. La asamblea cristiana tiene que contemplar este misterio para no desesperarse ante la arremetida del mal. Al contrario, que se llene de esperanza, pues si embiste la maldad es porque se avecina el reinado definitivo de Dios mediante su Cordero. Mientras tanto, a cada miembro le corresponde- por una parte- preparar un corazón puro, lejos de la idolatría (Apocalipsis 9:20/21), para aceptar el plan salvífico de Dios contenido en el libro (Efesios 3:1-13; Colosenses 1:25-27) y- por otra- estar vigilante y ser fiel en medio de lo que va a suceder.
VI SIETE ÁNGELES QUE LLEVABAN LAS SIETE ÚLTIMAS PLAGAS- Apocalipsis 15:1 Luego vi en el cielo otro signo grandioso y maravilloso: siete ángeles que llevaban las siete últimas plagas con las cuales se completa la furia de Dios. 2 Y vi también algo que parecía un mar, pero era mezcla de cristal con fuego. Y los que habían vencido a la Bestia, a su imagen y la cifra de su nombre estaban de pie sobre el mar de cristal y, llevando grandes cítaras, 3 cantaban el cántico de Moisés, servidor de Dios, y el cántico del Cordero, exclamando:
“Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios todopoderoso, justos y verdaderos tus caminos, ¡oh rey de las naciones!  4 ¿Quién no temerá, Señor, y no glorificará tu nombre? Porque solo tú eres santo y todas las naciones vendrán y se postrarán ante ti al quedar de manifiesto tus designios de salvación.”
5 Después de esto vi que se abría en el cielo el Templo, la Tienda del Testimonio. 6 Y los siete ángeles que tenían las siete plagas salieron de él, vestidos de lino puro resplandeciente, con cinturones de oro en torno al pecho. 7 Entonces uno de los cuatro seres vivientes entregó a los siete ángeles siete copas de oro llenas del furor de Dios, quien vive por los siglos de los siglos. 8 Y el Templo se llenó del humo de la gloria y del poder de Dios, y nadie podía entrar en el Templo mientras no se completaban las siete plagas de los siete ángeles.
Comentario:  Los siete ángeles revestidos con ornamentos sacerdotales (15:6) son los mismos que transportan las copas repletas de la ira de Dios (Nota a 14,14-20), último signo para conseguir la conversión de la humanidad. Las copas representan el castigo reservado a los seguidores del Dragón o Satanás, a quien la Bestia sirve (14:2). Los que han permanecido fieles al Cordero y no han dejado que la Bestia los seduzca (14:2: “estaban de pie”) entonan un cántico a Dios por su poder y santidad, y por conducirlos por caminos justos. Que esta alabanza sea llamada “cántico de Moisés” (15:3– Ver Éxodo 15:1-18) muestra que el misterio pascual del Cordero se entiende como un nuevo éxodo, esta vez para arrancar al fiel de la muerte que causa la Bestia y otorgarle la vida eterna. El Templo Celestial se abre (Apocalipsis 11:19), signo de que Dios se ofrece en perfecta comunión con los suyos, relación del todo distinta a la que fue posible en la Tienda del encuentro durante la trashumancia de Israel a la tierra prometida (Éxodo 33:7-11) y, más tarde, en el Templo de Jerusalén. Con todo, el Templo celestial se llena de humo que brota de la Gloria de Dios, pues sigue siendo un misterio inefable e inalcanzable a los ojos humanos (Apocalipsis 19:16-20; ver 1º Reyes 8:10-11). Dios lleva a cabo así una nueva creación que contempla la derrota definitiva de las fuerzas hostiles al Cordero y a los suyos, derrota que se indica con la imagen de que éstos estarán “de pie sobre el mar de cristal”, símbolo del mal (Apocalipsis 15:2).

TODA LA CREACIÓN SERÁ RENOVADA UN DÍA, LIBERADA DE LA SERVIDUMBRE DE LA CORRUPCIÓN, TRANSFORMADA POR LA GLORIA DE DIOS- Ver Romanos 8:19.

EL CIELO NUEVO Y TIERRA NUEVAApocalipsis 21:1 Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, pues el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar no existe ya*. 2 Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia que se adorna para recibir a su esposo. 3 Y oí una voz que clamaba desde el trono: “Esta es la morada de Dios con los hombres; Él habitará en medio de ellos; ellos serán su pueblo y él será Dios-con-ellos; 4 el enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte ni lamento, ni llanto ni pena, pues todo lo anterior ha pasado.” 5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: “Ahora lo hago todo nuevo”. Luego me dijo: “Escribe, que estas palabras son ciertas y verdaderas.”
*1 El mar, morada del Dragón y símbolo del mal (Ver Job 7:12), desparecerá como en los días del Éxodo, pero esta vez para siempre, ante la marcha victoriosa del nuevo Israel.

LA CIUDAD DE LOS ELEGIDOS ES UN DON DE DIOS, LA PERSPECTIVA ES PURAMENTE CELESTIAL, COMO EN Apocalipsis 7:15-17.

LA NUEVA JERUSALÉN, CELESTIAL, ESPIRITUAL – Apocalipsis 21:9 Se acercó a mi uno de los siete ángeles de las siete copas llenas de las siete últimas plagas y me dijo: “Ven, que te voy a mostrar a la novia, a la esposa del Cordero.” 10 Me trasladó en espíritu a un cerro muy grande y elevado y me mostró la Ciudad Santa de Jerusalén, que bajaba del cielo junto a Dios, 11 envuelta en la Gloria de Dios. Resplandecía como piedra muy preciosa con el color del jaspe cristalino.
LAS DOCE BASES O FUNDAMENTOS SOBRE LOS QUE ESTÁ CONSTRUIDA LA NUEVA CIUDAD – Apocalipsis 21:18 La muralla está hecha con jaspe y la ciudad es de oro puro, como cristal. 19 Las bases de la muralla de la ciudad están adornadas con toda clase de piedras preciosas*: la primera base es de jaspe; la segunda, de zafiro; la tercera, de calcedonia; la cuarta, de esmeralda; 20 la quinta, de sardónica; la sexta, de sardio; la séptima, de crisólito; la octava; de berilio; la novena, de topacio; la décima, de crisopaso; la undécima, de jacinto; la duodécima, de amatista. 21 Las doce puertas son doce perlas, cada puerta está hecha de una sola perla. La plaza de la ciudad está pavimentada con oro refinado, transparente como cristal. 22 No vi templo alguno en la ciudad, porque su templo es el Señor Dios, el Todopoderoso, y el Cordero. 23 La ciudad no necesita luz de sol ni de luna, porque la Gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero. 24 A su luz caminarán las naciones, y los reyes de la tierra llevarán a ella sus riquezas. 25 No habrá que cerrar las puertas al fin del día, ya que allí no habrá noche. 26 Traerán a ella las riquezas y el esplendor de las naciones. 27 Nada manchado entrará en ella, ni los que cometen maldad ni mentira, sino solamente los inscritos en el libro de la vida del Cordero.
*19 Estas pedrerías con sus colores parece que deben dar una impresión global de solidez y de esplendor, reflejo de la Gloria Divina (Ver 2º Corintios 3:18- Isaías 54:11/12; Ezequiel 28:13 y la descripción del pectoral del Sumo Sacerdote- Éxodo 28:17-21; 39:10-14).
LOS REFLEJOS DE LA GLORIA DEL SEÑOR- 2º Corintios 3:17 El Señor es espíritu, y donde está el Espíritu del Señor hay libertad. 18 Todos llevamos los reflejos de la gloria del Señor sobre nuestro rostro descubierto, cada día con mayor resplandor, y nos vamos transformando en imagen suya, por ser esta la obra del Señor- espíritu.
LLEVAMOS ESTE TESORO EN VASOS DE BARRO- 2º Corintios 4:6 El mismo Dios que dijo: Brille la luz en medio de las tinieblas, es el que se hizo luz en nuestros corazones, para que se irradie la Gloria de Dios tal como brilla en el rostro de Cristo. 7 Con todo, llevamos este tesoro en vasos de barro, para que esta fuerza soberana se vea como obra de Dios y no nuestra.
2º Corintios 12:9 Pero me dijo: “Te basta mi gracia, mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad.”

Iris: Arcoíris. Ópalo de colores brillantes. El iris ocular con sus diversos colores y patrones, fue nombrado así por su semejanza con la variedad de colores del arcoíris.

Iris: Tejido de color en el frente del ojo que contiene la pupila en su centro. El iris ayuda a controlar el tamaño de la pupila para permitir la entrada de más o menos luz en el ojo. https://www.cancer.gov/espanol/publicaciones/diccionarios/diccionario-cancer/def/iris
Iris: Tejido de color en el frente del ojo que contiene   la pupila en su centro. El iris ayuda a controlar el tamaño de la pupila para permitir la entrada de más o menos luz en el ojo.
Fuente: https://www.cancer.gov/espanol/publicaciones/diccionarios/diccionario-cancer/def/iris
HA PUESTO LA ETERNIDAD EN SUS CORAZONES- Eclesiastés 3:11 Todo lo que él hace llega a su tiempo; pero ha puesto la eternidad en sus corazones, y el hombre no encuentra el sentido de la obra divina desde el principio al fin. 12 Vi entonces que su verdadero bien es la alegría y hacer el bien durante su vida.
Aura: viento suave, brisa. Soplo, aliento. Aplauso popular. Fenómeno parapsicológico por el que algunos individuos perciben una irradiación luminosa en personas, animales o plantas.
Chacra: del sánscrito “chakra”, círculo, disco.  En el hinduismo y algunas filosofías orientales, cada uno de los centros de energía del cuerpo humano que rigen las funciones orgánicas, psíquicas y emotivas.
Fuente: https://dle.rae.es/chakra.

Romanos 11:33 ¡Que profunda es la riqueza, la sabiduría y la ciencia de Dios! ¿Cómo indagar sus decisiones o reconocer sus caminos? 34 ¿Quién entró jamás en los pensamientos del Señor? ¿A quién llamó para que fuera su consejero? 35 ¿Quién le dio primero para que Dios tenga que devolvérselo? 36 Todo viene de él, por él acontece y volverá a él. A él sea la gloria por siempre. ¡Amén!

Los colores de las piedras preciosas (Visión general creada por la IA)

  • Jaspe: no tiene un color específico, ya que es una piedra que puede presentarse en una gran variedad de colores, incluyendo el rojo, amarillo, marrón, verde, gris, beige, naranja, negro y hasta el azul. A menudo presenta patrones con manchas, rayas o bandas combinando varios de estos colores.
  • Zafiro: puede ser de varios colores, incluyendo el azul (el más conocido), amarillo, verde, rosa, morado, naranja, y hasta incoloro, gris o negro. Todos los zafiros son corindones, y su color varía según los metales presentes en su composición.
  • Calcedonia: es una gema de cuarzo translúcida que puede presentarse en una amplia gama de colores, aunque los más comunes son el blanco, gris y azul lechoso. También puede ser lavanda, o presentar tonos verdosos, amarillentos o marrones. Su coloración varía según la presencia de impurezas y las condiciones de formación.
  • Esmeralda: La piedra esmeralda es de color verde, un tono que puede variar desde un verde claro y vibrante hasta un verde intenso y profundo, a veces con un matiz azulado. El color se debe a la presencia de oligoelementos como el cromo, vanadio y hierro en su composición. Las esmeraldas más valiosas tienen un color verde vivo, saturado y con una alta transparencia, aunque también pueden presentar tonos verdeazulados o amarillentos.
  • Sardónica: es una piedra ornamental, un tipo de ágata y ónix, que se caracteriza por tener bandas de diferentes colores, siendo los más comunes el marrón rojizo, pero también puede presentar tonos de rojo, naranja y blanco. Su coloración se debe a las capas alternas de sardo (de color marrón rojizo) y capas de ónix (negras, blancas o transparentes).
  • Sardio: es una piedra semipreciosa de la familia de la calcedonia que puede ser de color rojo-anaranjado, pardo o rojo amarillento. Varía en transparencia, desde opaca a translúcida, y se considera una variedad de la cornalina, a menudo más oscura y opaca.
  • Crisólito: El color principal del crisólito es el amarillo verdoso, aunque también puede presentar tonos de verde amarillento, verde oliva, o incluso marrón y verde lima. Este color lo emparenta con el peridoto, que a veces se denomina crisólito.
  • Berilio: en su forma pura, es incolora, pero su color varía ampliamente debido a las impurezas en su estructura, y puede ser de colores como verde (esmeralda), azul (aguamarina), rosa (morganita), amarillo (heliodoro) e incluso rojo, blanco y otros tonos.
  • Topacio: es un fluoro silicato de aluminio, generalmente incoloro, pero puede ser blanco, amarillo, con tonos grises claros, azul, naranja, marrón, verde o rosa. A diferencia de otras gemas, no siempre son las impurezas del cristal las que le dan su color.
  • Crisopaso: es de color verde, variando desde un verde manzana hasta tonos más oscuros, como el verde oliva o el verde intenso, debido a la presencia de pequeñas cantidades de níquel.
  • Jacinto: es una variedad transparente del mineral zircón que se encuentra en tonos rojo, naranja y amarillo, aunque también puede ser de color rojo-naranja o anaranjado. Su color está inspirado en el de la flor de jacinto.
  • Amatista: es conocida por su distintivo color violeta o púrpura, que puede variar desde tonos pálidos y lavanda hasta púrpuras profundos. Este color se debe a la presencia de hierro en su estructura y se puede modificar con calor, lo que también puede hacerla adquirir tonalidades amarillas o marrones.

Ciencia: Colores del Arcoíris en orden

Los colores del arcoíris son siete: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo (o añil) y violeta, presentando tres colores primarios, dos secundarios y dos terciarios.
Los colores del arcoíris siempre aparecen en el mismo orden y cada uno tiene un significado propio:
Rojo: simboliza la pasión, el amor y la vida; también puede transmitir sentimientos de agresividad.
Naranja: es un color que ayuda transmitir energía positiva, por lo que significa prosperidad, vitalidad, entusiasmo y alegría.
Amarillo: expresa alegría, felicidad, fortuna; es un color que despierta inspiración y creatividad.
Verde: es un color que manifiesta esperanza, paz, equilibrio, salud, vitalidad y confianza; por otro lado, simboliza naturaleza, crecimiento, renovación y plenitud.
Azul: representa la tranquilidad, calma, armonía y paz espiritual; asimismo, es un color que está asociado a la monotonía y la depresión.
Índigo o añil: es un color que comunica sinceridad, respeto, individualidad; también, simboliza las fantasías y los sueños.
Violeta: es un color ligado al mundo espiritual y mágico, proporciona la purificación del cuerpo y la mente; es también un color que se conecta con la paz y la búsqueda del equilibrio interior.

Un arcoíris es un arco multicolor causado por un fenómeno óptico que, a través de la refracción de la luz solar sobre gotas de agua suspendidas en el aire, forma un espectro con diferentes colores. Por esto, el arcoíris aparece, por lo general, después de la lluvia. El efecto del arcoíris puede ser observado siempre que existan gotas de agua en el aire, y sobre todo cuando la luz del sol incide por encima de la posición del observador.

El primero en intentar descomponer la luz fue el filósofo y físico francés René Descartes, obteniendo únicamente dos colores: azul y rojo. Por su parte, el físico Isaac Newton, usando un par de prismas, concluyó que la luz blanca se podía descomponer en siete principales bandas de colores (en analogía a los siete días de la semana o las siete notas musicales). En un arcoíris, las gotas de agua actúan como prismas y es esta la razón por la cual se crea este efecto óptico.

En psicología, los colores ejercen influencia en el individuo, ya que provocan una reacción cerebral según el color de que se trate. Por ejemplo: existen colores que logran tranquilizar al individuo, como es el caso del color rosado. Por su parte, el color rojo provoca excitación y energía. En conclusión, cada color produce efectos en las sustancias neurotransmisoras cerebrales.

Fuente: https://www.significados.com/colores-del-arcoiris/

SIGNIFICADO ESPIRITUAL DEL ARCO IRIS

Artículo extraído del portal  https://soyespiritual.com/significado-espiritual-del-arcoiris/
Desde tiempos inmemoriales, el arcoíris ha sido un símbolo cargado de magia, esperanza y promesas divinas. Esta maravillosa manifestación natural no solo cautiva nuestros sentidos con su esplendorosa paleta de colores, sino que también nos habla directamente al alma, recordándonos la presencia inquebrantable de lo divino en nuestras vidas. A través de las culturas y las eras, esta magnífica cinta de luz ha sido interpretada como un puente entre los mundos terrenal y espiritual, una señal de conexión celestial que nos invita a reflexionar sobre nuestro lugar en el universo y la interconexión de todo lo existente. En este artículo, nos adentraremos en el profundo significado espiritual del arcoíris, explorando cómo esta manifestación natural actúa como un recordatorio del amor y la promesa eterna que el Universo tiene para cada uno de nosotros. Descubriremos cómo, más allá de su belleza física, el arcoíris puede ser una poderosa fuente de inspiración, curación y renovación espiritual.
Descubriendo el Espectro Espiritual: La Magia y Simbolismo del Arcoíris
El arcoíris ha sido una fuente de inspiración y asombro a través de las culturas alrededor del mundo. No solo es reconocido por su belleza innegable, sino que también posee un profundo simbolismo y significado espiritual. En la exploración del espectro espiritual, el arcoíris se presenta como un puente celestial entre lo terrenal y lo divino, ofreciendo mensajes de esperanza, renovación y promesas divinas.
Dentro de la diversidad de interpretaciones espirituales, el arcoíris es frecuentemente visto como un símbolo de conexión. Esta conexión no se limita únicamente a la unión entre el cielo y la tierra, sino que también abarca la armonía entre los diferentes aspectos del ser humano y la unificación de los opuestos dentro del universo. En muchas tradiciones, el arcoíris representa la inclusión y la diversidad, recordándonos que la belleza se encuentra en la mezcla de diferentes elementos para crear algo único y mágico.
En términos de renovación y promesas, el arcoíris a menudo aparece después de una tormenta, simbolizando la esperanza y la restauración después de periodos de dificultad o desafío. Esta imagen es poderosamente reconfortante, sirviendo como un recordatorio de que después de la adversidad llega la calma, y con ella, nuevas oportunidades para crecer y avanzar en nuestro camino espiritual.
La presencia del arcoíris en diversas culturas y religiones también subraya su importancia universal. Desde las historias del arcoíris en la mitología nórdica, donde es el puente Bifröst que conecta el mundo de los dioses con la humanidad, hasta su mención en la Biblia como el signo de la alianza entre Dios y la humanidad, el arcoíris trasciende las creencias individuales para convertirse en un emblema global de unidad, esperanza y promesas cumplidas.
Además, el arcoíris nos invita a reflexionar sobre nuestra propia espiritualidad y nuestro lugar dentro del vasto universo. Nos anima a reconocer y apreciar la diversidad a nuestro alrededor, y a encontrar formas de vivir en armonía con nosotros mismos, con los demás y con el mundo natural. Este espectáculo de luces es un recordatorio constante de que la magia y la maravilla están presentes en nuestras vidas, esperando ser reconocidas y celebradas.
En conclusión, el arcoíris no es solo un fenómeno natural impresionante, sino también un rico símbolo espiritual repleto de significado. Nos enseña sobre la conexión, la esperanza, la renovación, y la importancia de la diversidad y la inclusión. A través de su belleza efímera, nos recuerda apreciar los momentos de paz y serenidad que siguen a las tormentas de nuestra vida, manteniendo siempre vivas las promesas de un futuro luminoso y lleno de posibilidades.
¿Cuál es el significado espiritual del arcoíris en diferentes culturas alrededor del mundo?
El arcoíris simboliza la conexión entre el cielo y la tierra y la promesa de paz y esperanza. En diversas culturas, es visto como un puente hacia los reinos superiores o un mensaje divino de armonía. Los griegos lo consideraban un camino para los mensajeros divinos, mientras que en la tradición cristiana es signo del pacto de Dios con la humanidad tras el diluvio. Para las culturas indígenas de América, representa equilibrio y renovación.
¿Cómo se asocia el arcoíris con el concepto de esperanza y renovación en la espiritualidad?
En la espiritualidad, el arcoíris es un poderoso símbolo de esperanza y renovación. Se considera un puente entre la tierra y el cielo, una señal de promesa y nuevos comienzos tras períodos de tormenta o dificultad. Su aparición trae la certeza de que la luz y el color volverán a la vida, recordándonos la belleza que surge después de los desafíos.
¿Qué simbolizan los distintos colores del arcoíris en términos espirituales?
En términos espirituales, los diferentes colores del arcoíris simbolizan:
Rojo: La pasión, fuerza vital y seguridad.
Naranja: Creatividad, emociones positivas y equilibrio.
Amarillo: Optimismo, alegría y sabiduría.
Verde: Crecimiento, salud y renovación.
Azul: Calma, expresión y comunicación.
Índigo: Intuición, percepción y profundidad mental.
Violeta: Espiritualidad, iluminación y conciencia universal.
¿Existe alguna conexión entre el arcoíris y la idea de puente entre el mundo terrenal y el espiritual?
Sí, el arcoíris es frecuentemente visto como un puente entre el mundo terrenal y el espiritual en diversas culturas. Simboliza esperanza, promesa y conexión, uniendo los reinos físico y espiritual mediante su belleza y misticismo.
¿Cómo interpretan las diferentes religiones el fenómeno del arcoíris en su cosmovisión espiritual?
El arcoíris es un símbolo poderoso y lleno de significado en diversas tradiciones religiosas y espirituales. En el cristianismo, es considerado como un signo de la alianza de Dios con Noé tras el diluvio, representando la promesa de que no volverá a haber otro diluvio que destruya la vida en la tierra. En la mitología nórdica, el arcoíris, conocido como Bifröst, es visto como un puente que conecta la Tierra, Midgard, con el reino de los dioses, Asgard, simbolizando la conexión entre los seres humanos y lo divino. Por otro lado, en muchas culturas indígenas, el arcoíris es frecuentemente visto como un ser o espíritu con su propia conciencia, representando la unidad y conexión entre la tierra y el cielo. Estas interpretaciones subrayan la diversidad del significado espiritual del arcoíris a través de las diferentes culturas y religiones, destacando su rol como símbolo de esperanza, renovación y conexión entre lo terrenal y lo sagrado.
¿Qué enseñanzas espirituales se pueden extraer de la aparición de un arcoíris después de una tormenta?
La aparición de un arcoíris después de una tormenta nos enseña sobre la transformación y la esperanza. Significa que, tras los momentos difíciles, siempre emerge la belleza y la posibilidad de comenzar de nuevo. Nos recuerda la importancia de mantener la fe y la perseverancia, sabiendo que las adversidades son pasajeras y que detrás de ellas, hay oportunidades para el crecimiento y la renovación espiritual.
¿De qué manera el arcoíris sirve como símbolo de unidad y diversidad en el contexto espiritual?
En el contexto espiritual, el arcoíris simboliza unidad y diversidad al representar la armoniosa convivencia de distintas luces, colores y energías, fusionándose en un espectáculo visual único. Cada color mantiene su esencia individual, pero juntos crean un todo armónico, enseñándonos la belleza de la integración respetuosa de las diferencias.

MUCHO DE LO QUE NECESITO SABER LO APRENDÍ DEL ARCA DE NOÉ

UNO: No pierdas el barco.  DOS: Recuerda que todos estamos en el mismo barco.  TRES: Planea con tiempo. No estaba lloviendo cuando Noé construyó el arca.  CUATRO: Mantente en forma. Cuando tengas 60 años, alguien podría pedirte hacer algo realmente grande.  CINCO:  No hagas caso a las críticas; solo haz el trabajo que debe ser hecho.  SEIS: Planea tu futuro en tierra alta.  SIETE: Por seguridad, viaja en pareja. OCHO:  La velocidad no siempre es ventajosa. Los caracoles estaban a bordo junto con las chitas.  NUEVE: Cuando te encuentres estresado, flota por un rato.  DIEZ:  Recuerda, el arca fue construida por principiantes, el Titanic por profesionales.  ONCE:  No importa la fuerza de la tormenta, cuando estás con Dios siempre hay un arco iris esperándote.